Parte II · Capítulo 5
Parientes de viaje
Tres maneras de parecerse
Dos palabras de lenguas distintas se pueden parecer por tres razones, y la mitad del arte de aprender idiomas con este método consiste en distinguirlas.
Primera razón: la herencia. Las dos palabras descienden de una misma palabra antigua, y cada lengua la fue transformando a su manera. Padre y father son así: las dos vienen, por caminos separados, de la misma palabra protoindoeuropea. Nadie se la prestó a nadie. Son como primos que heredaron la nariz del mismo bisabuelo.
Segunda razón: el préstamo. Una lengua tomó la palabra de otra, ya hecha. Tomate es así: el español la tomó del náhuatl tomatl. Chocolate, del náhuatl chocolātl. Aguacate, del náhuatl āhuacatl. Aquí no hay antepasado común; hay un viaje de una lengua a otra.
Tercera razón: la coincidencia. Las dos palabras no tienen historia común ni se prestaron nada, y aun así se parecen. Como dos desconocidos que se parecen en la calle. Que no sean parientes no quiere decir que el parecido no importe: en el capítulo 12 vas a ver que la endolingüística lo toma muy en serio.
Las tres se ven igual desde fuera. Por eso hace falta aprender a mirarlas por dentro, y a preguntarle a la historia.
Coderivados
A las palabras de la primera razón la lingüística las llama cognados: palabras «nacidas juntas». En endolingüística preferimos otro nombre, coderivados, porque subraya lo que nos importa. Un coderivado es una palabra que, al descender de una fuente común, conserva el código. No nos interesa la etimología en abstracto, sino el hueso que sobrevivió al viaje.
Los coderivados son el terreno donde este método da más fruto y donde es más honesto. Cuando aprendes father sabiendo que es padre con otro acento, no estás inventando una conexión para acordarte: estás viendo una conexión que existe, que está documentada, que la lingüística comprobó con cientos de ejemplos. Por eso la regla de oro del trabajo con códigos para aprender idiomas es esta:
Los préstamos también viajan
Los préstamos no son parientes, pero tienen su propia historia, y a veces es más aventurera que la de los coderivados.
Mira el viaje de azúcar. Empezó en la India, en sánscrito, como śárkarā. De ahí pasó al persa medio, šakar. Del persa, al árabe, sukkar. Y del árabe que se hablaba en la península ibérica, al español antiguo, açúcar. Cuatro lenguas, dos familias, miles de kilómetros. La palabra cambió de manos como una mercancía, y de hecho viajó con la mercancía.
¿Y esa a inicial de azúcar? Es un recuerdo del árabe, que ponía su artículo al- pegado a los sustantivos. El español se llevó el artículo junto con la palabra, sin darse cuenta. Lo mismo pasó con aceite (del árabe az-zayt, «el aceite») y almohada (del árabe andalusí al-muḵadda). Muchas palabras del español que empiezan con al- o con az- vienen de ese viaje. Muchas, no todas: alto y alma vienen del latín, así que hay que comprobar cada una.
A veces, préstamo y herencia se cruzan. Ganso y el inglés goose son parientes: vienen de la misma palabra germánica. Pero el español no la heredó del latín: la tomó prestada del gótico, la lengua de uno de los pueblos germánicos que llegaron a la península hace unos mil quinientos años. Es un pariente que llegó de visita y se quedó a vivir.
Falsos amigos
Aquí empieza la parte delicada. Un falso amigo es una palabra de otra lengua que se parece a una tuya pero no significa lo mismo. Todos los que estudian inglés conocen algunos. El problema es que hay dos tipos de falsos amigos, y casi nadie te lo explica.
Tipo 1: parientes que cambiaron de oficio
Algunos falsos amigos sí son parientes. Vienen de la misma palabra, pero en cada lengua el sentido se fue moviendo hasta quedar en lugares distintos.
| español | inglés | lo que significa en inglés | la historia |
|---|---|---|---|
| actual | actual | real, verdadero | las dos vienen del latín actualis, «activo» |
| éxito | exit | salida | las dos vienen del latín exitus, «salida»; en español pasó a «resultado» y luego a «buen resultado» |
| librería | library | biblioteca | las dos vienen del latín liber, «libro» |
| embarazada | embarrassed | avergonzado | ver abajo |
El caso de embarazada es el mejor, y seguramente te lo han contado mal. Mucha gente dice que embarazada y embarrassed no tienen nada que ver y que su parecido es pura casualidad. No es así. El inglés tomó embarrass del francés embarrasser, y el francés lo tomó del español o del portugués antiguo embaraçar, que quería decir «enredar, trabar». Esa palabra venía de baraço, «cuerda, lazo», que a su vez venía del árabe marasa, «cuerda». Las dos palabras son parientes. Las dos hablan, en el fondo, de algo que te enreda, que te estorba. En inglés el estorbo se volvió vergüenza; en español, el estorbo se volvió el embarazo.
La lección es importante: el parentesco no garantiza el significado. Dos coderivados pueden haber viajado tanto que ya no significan lo mismo. El código te ayuda a recordar la palabra; el uso te dice qué significa. Si confías sólo en el código, vas a decir en inglés que estás embarrassed cuando quisiste decir otra cosa.
Tipo 2: desconocidos que se parecen
Otros falsos amigos no tienen ningún parentesco, y a veces se parecen muchísimo. El caso más impresionante para quien habla español es mucho y much: mismo sentido, casi el mismo sonido, el mismo código… y ningún parentesco. Lo vas a ver con calma en el capítulo 12, porque enseña dos cosas a la vez: los límites de este método y uno de sus misterios más interesantes.
Dos capas del español
Y ahora, una de las cosas más útiles que te puede dar este manual para aprender inglés.
El español tiene, para muchas ideas, dos palabras de la misma familia. Una llegó del latín hablado, de boca en boca, durante siglos, y se fue gastando con el uso: perdió consonantes, cambió otras. La otra la tomaron del latín escrito, siglos después, personas cultas que la copiaron casi tal cual de los libros. La primera es la palabra heredada; la segunda, la palabra culta. Mira:
| heredada (gastada por el viaje) | culta (copiada del latín) | inglés |
|---|---|---|
| hijo | filial | filial |
| noche | nocturno | nocturnal |
| ojo | ocular | ocular |
| leche | lácteo | lactose |
| hablar | fábula | fable |
| rodar | rotar | rotate |
¿Ves lo que pasa? Las palabras heredadas se parecen poco al latín y poco al inglés. Pero las cultas conservan el hueso latino casi intacto… y el inglés tomó del latín y del francés miles de palabras cultas de este mismo tipo. Por eso tu vocabulario culto en español es una puerta directa al vocabulario del inglés. Cuando en inglés te encuentres una palabra larga, de aspecto serio, pregúntate si no será la gemela de una palabra culta que ya conoces.
La prueba del falso amigo
Antes de dar por buena una conexión entre dos palabras de lenguas distintas, hazte estas cuatro preguntas:
- ¿Suenan parecido por dentro? Saca el esqueleto de la raíz y el código de las dos. Si no comparten ni siquiera el núcleo, probablemente no hay conexión útil.
- ¿Tienen historia común? Búscalo. Un diccionario etimológico te lo dice en un minuto. Si no tienes uno a mano, el Diccionario de la lengua española en línea y los diccionarios en inglés con etimología te sirven para empezar.
- ¿Significan lo mismo hoy? Aunque sean parientes, fíjate en cómo se usan en frases reales de la otra lengua. El uso es el árbitro.
- ¿Es herencia o préstamo? Te dice qué tipo de conexión puedes aprovechar.
Parece mucho trabajo. Al principio lo es. Pero con la práctica se vuelve un gesto de dos segundos, una pequeña duda deliberada antes de guardar una palabra en la memoria: ¿esto es parentesco real, o eco casual? Ese gesto es lo que separa a quien aprende rápido de quien se equivoca rápido.
En el próximo capítulo vas a descubrir que las lenguas no cambian las palabras al azar: siguen reglas. Y que esas reglas se pueden aprender como se aprende un truco de magia, una sola vez, para usarlo mil.